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Sobre este espacio

Este blog está dedicado al análisis y discusión de temas relacionados con la seguridad nacional y la defensa. Aunque en este sitio se encontrará información primordialmente sobre México, también se abordarán temáticas que por su relevancia bien pudieran aplicarse a otras latitudes. El autor es fundador y Director de Inteligencia en Riskop, una firma mexicana de inteligencia estratégica y control de riesgos. Politólogo por el ITESM Campus Monterrey y egresado del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies (DPCT 2016). Investigador Externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México y conferencista en el Centro de Estudios Superiores Navales y el Colegio de Defensa Nacional.

Algunos títulos recomendados

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The Ghost Fleet: A Novel of the Next World War

Out of the mountains: the coming age of urban guerrilla

Manual de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional

Fire on the water: China, America and the future of the Pacific

Insurgency and Counterinsurgency in modern war

Carl von Clausewitz fue uno de los más grandes pensadores sobre estrategia de todos los tiempos. Sé que esta aseveración puede parecer exagerada, más para aquellos que consideran que Baron de Jomini fue todavía más grande o para quienes piensan que la teoría del prusiano era confusa y contradictoria.

Entiendo que Clausewitz no fue tan famoso durante su propio siglo, el XIX, sino hasta el siglo posterior, tras el advenimiento de la Primera y Segunda Guerra Mundiales, verdaderas confrontaciones que dieron sentido al concepto de guerra total (tan estudiado por el prusiano).

Como lo señala de manera acertada Lawrence Freedman en su magistral libro “On Strategy”, pensadores como Alfred T. Mahan o su contraparte británica, Julian Corbett, “tradujeron” el pensamiento clausewitziano al entorno marítimo y sentaron las bases de toda una escuela de pensamiento naval que sobrevive a nuestros días.

A partir de entonces, y tras el análisis y críticas de pensadores como Basil Liddell Hart o Fuller, algunos de los conceptos de Clausewitz fueron ampliados o adaptados al nuevo contexto internacional, pero lo cierto es que no perdieron vigencia.

Las enseñanzas de Clausewitz son muchas y orbitan alrededor de la naturaleza del conflicto, la trinidad que explica la interacción entre pueblo, gobierno y fuerzas armadas, los límites del planeamiento militar cuando éste se enfrenta a la realidad operativa del campo de batalla, entre otros aspectos.

Pero para un servidor, la enseñanza principal de Clausewitz tiene que ver con la importancia que éste asigna a la política por encima del accionar militar.

Es cierto que ese pensamiento no era nuevo en los tiempos del prusiano, pues puede rastrearse incluso hasta los escritos de Tucídides, pensador estratégico de la Grecia antigua o al propio Maquiavelo; pero fue Clausewitz quien terminó de estructurarlo como un canon del pensamiento estratégico.

La guerra es la continuación de la política por otros medios, es quizás la frase que mejor resume este pensamiento, en el que Clausewitz no se refiere a la politiquería (politics) sino al accionar público del Estado, a través del gobierno, para conseguir los objetivos nacionales (policy).

Clausewitz dejó claro que la política (pública) establece los fines últimos del Estado, dejando la estrategia para su consecución en manos de las fuerzas armadas (a lo que podríamos agregar, hoy día, el conjunto de los cuatro campos del poder).

Comento esto porque aun hoy persisten graves confusiones entre política y estrategia, tanto a nivel del estamento gubernamental como incluso en los propios estamentos de seguridad y defensa.

Personalmente tengo problemas al estudiar las “políticas de seguridad” o “políticas de combate al crimen organizado” en el caso mexicano, pues éstas son en realidad estrategias puntuales que de políticas no tienen nada.

La política tiene como función principal establecer los fines que se buscan alcanzar, mientras que la estrategia define los procedimientos y medios para alcanzarlos.

Comento esto porque ahora que mi país se enfrenta a un proceso electoral presidencial verdaderamente relevante, donde las diversas corrientes proponen supuestas políticas de seguridad pero en realidad éstas se quedan al nivel de estrategias de combate al crimen.

Nadie parece entender, al menos no hasta ahora, que por encima de dichas estrategias urge la definición de una Política de Seguridad Nacional, misma que englobe todos los campos del poder estatal, armonizados hacia la consecución de los grandes objetivos nacionales.

La Política de Seguridad Nacional debe incluir una definición clara de hacía dónde debe ir México en materia de seguridad alimentaria, seguridad energética, seguridad interna y defensa exterior.

Una vez definida dicha política, podrán desarrollarse de manera puntual las estrategias específicas para cada una de estas áreas (donde entraría, por ejemplo, la estrategia de combate al narcotráfico o a las organizaciones criminales trasnacionales).

De pronto olvidamos los clásicos pensando que éstos han dejado de tener relevancia, y nos dejamos llevar por la vorágine de la inmediatez.

O peor aún, no entendemos a los clásicos porque simplemente no los conocemos.

 

Clausewitz invita a no olvidar que la política define a la estrategia, y no al revés.

Nos conviene recordarlo.

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