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Sobre este espacio

Este blog está dedicado al análisis y discusión de temas relacionados con la seguridad nacional y la defensa. Aunque en este sitio se encontrará información primordialmente sobre México, también se abordarán temáticas que por su relevancia bien pudieran aplicarse a otras latitudes. El autor es fundador y Director de Inteligencia en Riskop, una firma mexicana de inteligencia estratégica y control de riesgos. Politólogo por el ITESM Campus Monterrey y egresado del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies (DPCT 2016). Investigador Externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México y conferencista en el Centro de Estudios Superiores Navales y el Colegio de Defensa Nacional.

Algunos títulos recomendados

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Manual de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional

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Insurgency and Counterinsurgency in modern war

En las últimas semanas, a propósito de la eventual llegada de una nueva administración federal a partir de diciembre de 2018, la discusión sobre la situación de violencia e inseguridad en México se ha centrado en el fenómeno delictivo que gira en torno al narcotráfico, dejando de lado otros fenómenos de extrema relevancia.

Lo anterior no es de extrañarse, pues la violencia emprendida por las organizaciones criminales dedicadas a la siembra y trasiego de drogas explica en gran medida la inestabilidad que priva en regiones enteras del país.

Sin embargo, al amparo de la violencia producto del narcotráfico han crecido otros fenómenos delictivos, los cuales merecen especial atención y obligan a un análisis profundo en la materia.

Nos referimos puntualmente a la existencia de grupos delictivos que, a diferencia de las organizaciones criminales tradicionales, cuentan con fuerte apoyo social en las comunidades donde operan (a través de verdaderas redes horizontales familiares), capacidad logística sobresaliente y, lo que es más preocupante aún, habilidad para controlar grandes extensiones de terreno, lo que los convierte en la autoridad política de facto.

En una investigación publicada por el Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México en febrero de 2017, se identificó a este tipo de organizaciones como Insurgencias Criminales, toda vez que comparten características organizativas y operativas que son propias de grupos insurgentes, con la salvedad de no tener un fin político como éstos, sino uno meramente económico.

No escapa al autor el hecho de que el término de “Insurgencia Criminal” no es comúnmente aceptado en los estamentos de seguridad y defensa en América Latina, lo que obedece probablemente a dos razones principales: por un lado, a la amplia experiencia en materia de insurgencia política en la región y, por el otro, a la renuencia a explorar nuevas categorías de análisis que obliguen a romper paradigmas establecidos décadas atrás.

Pero para un servidor, la naturaleza evolutiva, adaptativa y compleja de los conflictos en el siglo XXI necesariamente nos obligan a elaborar conceptos nuevos que permitan a nuestras naciones preparase mejor para los riesgos y amenazas del futuro.

Las Insurgencias Criminales, se dijo ya, comparten características con las insurgencias tradicionales, sobretodo en lo que hace a la existencia de una base social de apoyo, el ejercicio de la violencia como medio principal y el control territorial como fin estratégico.

De acuerdo con la investigación antes citada, “una insurgencia criminal es un Actor Violento No Estatal con estructura organizativa y recursos que le permiten ejercer un control territorial de facto, mediante la violencia y el apoyo poblacional, con el objetivo de consolidar y acrecentar sus actividades ilícitas.”

De tal suerte que, cuando el conductor político de la seguridad se enfrente ante el reto de diseñar una estrategia contra una Insurgencia Criminal, éste deberá tener en cuenta que la base social de dicho grupo es su verdadero centro de gravedad, y no necesariamente sus capacidades financieras (como sería el caso de una organización criminal tradicional).

Dicho esto, enfrentar una Insurgencia Criminal tendrá como objetivo principal eliminar las redes de apoyo comunitario que le dan sustento orgánico, una tarea verdaderamente titánica si el Estado carece de legitimidad en la región o si la autoridad no ha logrado comunicar de manera efectiva los objetivos de la estrategia en cuestión.

Traigo a colación este tema porque a unos meses de estrenarse la nueva autoridad federal, no parece haber una clara definición de qué tipo de estrategia habrá de emprenderse para afrontar este fenómeno, cuya presencia en varias partes del territorio nacional es creciente.

El caso de la región que comparten los estados de Hidalgo, Veracruz, Tlaxcala, Puebla y Estado de México es de particular preocupación, pues ahí subsisten grupos dedicados al robo y trasiego de gasolina, al amparo de poblaciones enteras que les dan protección física frente a los operativos de la autoridad.

Lo mismo sucede en Guerrero, Michoacán y Oaxaca, donde supuestos grupos de autodefensa son en realidad Insurgencias Criminales con control político y territorial total, lo que les ha permitido cooptar toda la matriz económica (legal e ilegal) de dichas zonas.

El tratamiento de estos grupos, se ha dicho ya, requiere de un entendimiento profundo del fenómeno y el diseño de una estrategia integral enfocada en la base social de los mismos.

Poner a estos grupos bajo la misma lógica que las organizaciones criminales tradicionales es un error que se ha cometido en el pasado, y que puede cometerse de nuevo al amparo de una estrategia de seguridad errada y simplista.

La administración entrante tendrá la oportunidad de enfrentar este fenómeno con un enfoque diferente, o pagará las consecuencias en el corto plazo.

PD. Para una aproximación mayor al fenómeno de Insurgencia Criminal, se recomienda:

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“Insurgencias Criminales y Contrainsurgencia: Aplicación de métodos de contrainsurgencia moderna en territorios controlados por grupos criminales”

6 comments on “Insurgencia criminal en México: la disrupción que viene

  1. Dr. Americo Villarreal Anaya says:

    Muy buen análisis y punto de vista del problema delictivo en Mexico y sus aspectos regionales. Interesado en conocer los procedimientos de contrainsurgencia. Saludos

  2. Saucedo Juan says:

    Excelente analisis, digno de tomar en cuenta en la administración de gobierno

  3. Alejandro Segura Millan says:

    Muy atinado análisis y propuesta para éste tipo de conflictos tan comunes tan comunes en la actualidad.

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