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Sobre este espacio

Este blog está dedicado al análisis y discusión de temas relacionados con la seguridad nacional y la defensa. Aunque en este sitio se encontrará información primordialmente sobre México, también se abordarán temáticas que por su relevancia bien pudieran aplicarse a otras latitudes. El autor es fundador y Director de Inteligencia en Riskop, una firma mexicana de inteligencia estratégica y control de riesgos. Politólogo por el ITESM Campus Monterrey y egresado del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies (DPCT 2016). Investigador Externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México y conferencista en el Centro de Estudios Superiores Navales y el Colegio de Defensa Nacional.

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El día 22 de octubre, faltando poco más de un mes para asumir el cargo de Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador reveló los nombres de quienes encabezarán dos de las más importantes carteras del gabinete: la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina.

Ambos ministerios son sumamente relevantes, pues a diferencia del resto del gabinete legal y ampliado, la SEDENA y la SEMAR engloban a las tres fuerzas armadas permanentes: Ejército y Fuerza Aérea, en el primer caso; y Armada de México, en el segundo.

En ambos casos, debido a la estructura de defensa atípica de nuestro país, los secretarios no serán únicamente los conductores políticos de sus secretarías sino también los comandantes de fuerza.

En la mayoría de las democracias occidentales, existe un solo ministerio de defensa que engloba a las tres fuerzas armadas, conducidas por un ministro civil. Cada fuerza tiene, por su parte, un comandante militar en el activo.

Pero México es diferente y habrá que validar, en el futuro, si esta estructura sui géneris responde a los retos del siglo XXI en materia de seguridad nacional y defensa.

Más allá de eso, y dejando de lado los argumentos de la comentocracia que conocen poco o nada a la estructura de defensa en México, me permito resumir en algunos puntos los principales retos que enfrentarán los próximo secretarios, al menos en el corto plazo:

 

A nivel del estamento de defensa:

  1. Debe publicarse, de una vez por todas, una Política de Defensa de última generación. En ella se deberán definir los objetivos nacionales permanentes y temporales a los que contribuye, de manera decisiva, la estructura de defensa de la nación. Se hace en todas las democracias modernas del mundo, incluso en nuestros vecinos del sur. Si se desea ahondar en la materia, publiqué un ensayo hace unos meses para el Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México, al respecto.
  2. Es momento de avanzar hacia la consolidación de un Estado Mayor Conjunto. Desde hace ya varios años, se dan de manera regular reuniones entre los estados mayores de ambas secretarías; incluso se han elaborado documentos doctrinales conjuntos sumamente interesantes, como el Manual de Planeamiento Operacional Conjunto. De darse este paso, se estaría avanzando de manera seria en la conformación de una estructura de defensa moderna.
  3. Debe continuarse con la política de participación en operaciones de paz de la ONU, iniciada en esta administración. En este sentido, la presencia activa de tropas nacionales en este tipo de operaciones abona al posicionamiento de la imagen del Estado Mexicano en el mundo, como un actor regional a internacional serio. Es momento de pasar al despliegue de contingentes mayores, del nivel batallón o, por qué no, brigada.

 

A nivel de la Secretaría de la Defensa Nacional:

  1. Es tiempo de consolidar al Ejército Mexicano como una fuerza militar polivalente, con amplias capacidades de movilización y de fuerza intermedia. Esto no les va a gustar a quienes consideran que las FFAA no deben participar en operaciones de seguridad interior, pero una cosa es la visión académica desde un escritorio en la Ciudad de México, y otra es la realidad táctica en la sierra de Guerrero o de Michoacán. Mientras se construye un cuerpo nacional de policía eficiente, las FFAA en general y el Ejército en particular, a través de sus Brigadas de Policía Militar, deberá emprender acciones de mucho mayor envergadura para estabilizar regiones enteras del país. No hay tiempo que perder, México vive una emergencia.
  2. Pero el Ejército no puede dejar de lado sus capacidades convencionales, es decir, por el hecho de encontrarse en una situación de emergencia de seguridad interior, no debe dejar de invertirse en modernizar las armas de infantería, caballería motorizada, blindados y artillería. En el caso del arma blindada, es urgente la renovación del parque vehicular con la salida de la familia Panhard -toda- y la incorporación de un blindado 8×8 de tipo modular (como el General Dynamics LAV III, que podría ser adquirido en conjunto con la Infantería de Marina).
  3. El Arma de Artillería requiere, urgentemente, terminar la incorporación de obuses de 155mm y, por qué no, sentar las bases para la adquisición futura de sistemas de artillería de última generación (hacia un mediano plazo).
  4. Las Brigadas de Policía Militar deben continuar su proceso de incorporación del blindado ligero SandCat (ensamblado por la propia SEDENA), pero a un ritmo mucho mayor al registrado hasta ahora.
  5. La Fuerza Aérea Mexicana debe reemplazar, de una vez por todas, la flota restante de F5 Tiger II. Esta inversión deberá enfocarse en lograr acuerdos comerciales Off Set para México, de tal suerte que dicha compra implique la transferencia de tecnología y empleos para nuestro país.
  6. Es tiempo de que la Fuerza Aérea deje de ser un cuerpo aéreo del Ejército, para avanzar en su propio diseño de fuerza de cara al siglo XXI.
  7. Quizás el Ejército podría absorber algunos medios de la FAM, como transportes de ala fija o móvil, dejando a la FAM las tareas primordiales de defensa aérea.

 

A nivel de la Secretaría de Marina Armada de México:

  1. Debe definirse una Política Marítima con Visión de Estado, donde se definan los objetivos marítimos nacionales y la forma en que la Estrategia Naval habrá de contribuir a los mismos. México es una nación marítima, debemos entenderlo ya.
  2. La evolución doctrinal de la Armada debe continuar hacia un Modelo Naval Posmoderno: basado en el desarrollo de capacidades multirol, que permitan el empleo de las mismas tanto en misiones de Seguridad Marítima como de Defensa Exterior.
  3. El proyecto POLA, del que tanto hemos hablado aquí, debe continuarse y ampliarse. La FF Sigma 10514 no es solamente un buque, sino el resultado de la evolución de la Armada en cuanto a capacidades de construcción y absorción de tecnología se refiere.
  4. La Infantería de Marina no ha terminado su proceso de equipamiento. Para ello, será fundamental la adquisición de vehículos tácticos de características militares (no únicamente Pick Ups), así como la incorporación del blindado LAV II anfibio.
  5. En un futuro mediano, las Fuerzas Navales requerirán el reemplazo de los buques Clase Newport. No podrá avanzarse hacia una Armada moderna sin una mínima capacidad de proyección.
  6. Deberán ampliarse las capacidades en materia de Maritime Domain Awareness, sobretodo enfocadas al Teatro Pacífico, donde convergen amenazas de corte asimétrico con grandes recursos geoestratégicos.
  7. Las Capitanías de Puerto, ahora bajo responsabilidad de la Armada, deberán contar con medios y personal necesarios para consolidarse en cuanto a componente vital de la Autoridad Marítima Nacional.

 

En realidad, existen otras necesidades a nivel de sistema educativo, administración de personal, pensiones militares, etc; pero lo anterior resume en gran medida los retos a los que habrán de enfrentarse los nuevos secretarios de defensa y marina, a partir del 1 de diciembre.

Será también fundamental los lazos personales y de buen entendimiento -esperemos- que se generen entre ambos secretarios y entre éstos y el próximo titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

De pronto, más allá de lo bien elaborados que estén los planes para enfrentar la difícil situación de violencia y delincuencia, la relación entre los encargados de dicha estrategia será una de las variables más estratégicas.

Como decía el propio Clausewitz, hasta el mejor plan sucumbe ante las presiones de su implementación.

 

PD.

Enhorabuena por sus nombramientos y su gran responsabilidad hacia el futuro. 

One comment on “Secretarios de Defensa y Marina: los retos que vienen

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