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Sobre este espacio

Este blog está dedicado al análisis y discusión de temas relacionados con la seguridad nacional y la defensa. Aunque en este sitio se encontrará información primordialmente sobre México, también se abordarán temáticas que por su relevancia bien pudieran aplicarse a otras latitudes. El autor es fundador y Director de Inteligencia en Riskop, una firma mexicana de inteligencia estratégica y control de riesgos. Politólogo por el ITESM Campus Monterrey y egresado del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies (DPCT 2016). Investigador Externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México y conferencista en el Centro de Estudios Superiores Navales y el Colegio de Defensa Nacional.

Algunos títulos recomendados

The evolution of modern strategic thought

The Ghost Fleet: A Novel of the Next World War

Out of the mountains: the coming age of urban guerrilla

Manual de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional

Fire on the water: China, America and the future of the Pacific

Insurgency and Counterinsurgency in modern war

Como se abordó en la primera parte de este escrito (véase texto anterior en el Blog) la doctrina militar china no puede desligarse del pensamiento estratégico de la nación asiática, es decir, funciona como parte de un todo, como medio para un fin ulterior: la consolidación de China como un poder internacional con autoridad moral.

De tal suerte que, en el caso específico de su estrategia naval, ésta se consolida como uno de los medios estratégicos más relevantes para la consecución de dicho fin.

Sin embargo, así como el pensamiento estratégico chino reviste de una naturaleza sumamente compleja, que no puede ser analizada con la óptica tradicional occidental, lo mismo sucede con su estrategia militar en general y su estrategia naval en particular.

En ambos casos, como señala Andrew S. Erickson,[1]el observador occidental debe entender primero el complejo sistema de planeación militar chino, que se origina a partir de las directrices político-estratégicas del Partido Comunista y, de manera muy particular, de los acuerdos puntuales de la Comisión Militar Central (CMC).

En este sentido, tanto el Partico Comunista como la CMC emiten recomendaciones y “guías generales”, las cuales a su vez son traducidas en lineamientos militares de corte general, sólo para después convertirse en documentos oficiales de carácter estratégico.[2]

Por lo anterior, deben tomarse en consideración todos los documentos que ofrecen una mirada al pensamiento militar chino, como resultado del proceso de lineamientos generales desde el estamento político: destacan el de Ciencia de Estrategia Militar, publicado por la Academia de Ciencias Militares en 2001 y actualizado en 2013; así como el Libro Blanco de Defensa de 2015.

No deben dejarse de lado otros documentos, algunos más reducidos en su contenido, pero de capital importancia, como el de Nuevas Misiones Históricas de la Armada China, elaborado por el propio Presidente Hu Jintao en 2004.

Pero abordar todos y cada uno de estos escritos es tarea de una investigación mayor, por lo que nos centraremos específicamente en la Estrategia Naval de China, tomando como base las ocho misiones puntuales que se le asignan en la versión de 2013 del documento Ciencia de Estrategia Militar:

 

  1. Participar en operaciones de gran escala en el eje estratégico (entiéndase la primera y segunda cadena de islas, así como el Pacífico Occidental).
  2. Contener y resistir invasiones originadas desde el mar.
  3. Proteger la soberanía de las islas y los intereses chinos alrededor de éstas.
  4. Proteger las Líneas Marítimas de Comunicación.
  5. Proteger los intereses chinos internacionales y los derechos de los ciudadanos chinos en cualquier parte del mundo.
  6. Disuasión nuclear y contra-ataque.
  7. Coordinarse con las fuerzas de tierra para repeler un eventual ataque combinado.
  8. Proteger la seguridad del espacio marítimo internacional.

 

Como puede observarse, la mayoría de estas misiones se enfocan en mantener operaciones más allá de la Zona Económica Exclusiva, lo que marca una profunda diferencia con la misión tradicional que la Armada China había desarrollado desde la fundación de la República Popular en 1949 hasta fines de la década de 1990: enfocarse única y exclusivamente en repeler una invasión marítima a sus costas (defensa costera pasiva).

Erickson considera que lo anterior es producto de una evolución doctrinal del pensamiento naval chino, donde el Almirante Liu Huaqing (comandante de la Armada de 1982 a 1988) jugó un papel fundamental en convencer al estamento político de la necesidad de contar con una Armada moderna y poderosa, capaz de servir de brazo ejecutor y protector de la Gran Estrategia china rumbo al siglo XXI.

En este sentido, dicha evolución significó el abandono de una estrategia naval basada exclusivamente en la Defensa Costera Cercana (Near Coast Defense) a una enfocada en la Defensa Activa en Mares Cercanos (Near Seas Active Defense), con énfasis en el desarrollo de sistemas de Anti-Acceso / Negación de Área (Anti-Access/Area Denial) desde la costa oriental hasta la primera cadena de islas.

Sin embargo, la evolución doctrinal naval china siguió su curso evolutivo y, tal como se señaló con anterioridad en el documento Ciencia de Estrategia Militar 2013, el enfoque actual se centra en la proyección de capacidades navales hacia teatros marítimos tan lejanos como el Océano Índico o incluso el Medio Oriente.

No es de extrañarse que, naciones como India y Japón, con intereses compartidos en el Índico, hayan firmado un acuerdo de cooperación naval en 2018 para hacer frente a la cada vez mayor presencia de buques chinos en la zona.

Así pues, la Estrategia Naval China es en realidad un reflejo del pensamiento estratégico chino abordado en la primera parte de este escrito, y que se constituye como el motor de la acción política de la nación asiática para la consecución de sus objetivos más ulteriores: la autoridad internacional con base en una capacidad de ejecución política sin igual.

Y es precisamente ahí, donde el poder naval chino juega un papel determinante: ya cumplió con su objetivo inicial de asegurar la defensa costera y marítima en su zona cercana; es el turno ahora de mantener una presencia activa en los mares del mundo.

Con el Almirante Zeng He, China se lanzó al mar pero se detuvo. Esta vez, en función de su pensamiento estratégico histórico, no tiene por qué detenerse.

Es mejor entenderlo de una vez.

 

[1]Erickson S. Andrew. Chinese Naval Shipbuilding. An ambitious and uncertain course. US Naval Institute Press. EEUU 2016.

[2]McReynolds, Joe. China’s Evolving Military Strategy. The Jamestown Foundation. EEUU, 2016.

 

One comment on “El dragón hacia el mar: pensamiento político chino y estrategia naval (segunda parte)

  1. Arturo Caracas Uribe says:

    China ha comprendido muy bien de la mano de Mahan (también), la importancia de la proyección del poder marítimo como factor potenciador del desarrollo nacional, donde hoy más que nunca es necesario proteger los recursos naturales, ante su inminente escasez y depredación por parte de otros. Ha tomado la iniciativa, mucho antes que ningún otro hoy día.

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