search instagram arrow-down

Sobre este espacio

Este blog está dedicado al análisis y discusión de temas relacionados con la seguridad nacional y la defensa. Aunque en este sitio se encontrará información primordialmente sobre México, también se abordarán temáticas que por su relevancia bien pudieran aplicarse a otras latitudes. El autor es fundador y Director de Inteligencia en Riskop, una firma mexicana de inteligencia estratégica y control de riesgos. Politólogo por el ITESM Campus Monterrey y egresado del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies (DPCT 2016). Investigador Externo del Instituto de Investigaciones Estratégicas de la Armada de México y conferencista en el Centro de Estudios Superiores Navales y el Colegio de Defensa Nacional.

Algunos títulos recomendados

The evolution of modern strategic thought

The Ghost Fleet: A Novel of the Next World War

Out of the mountains: the coming age of urban guerrilla

Manual de Estudios Estratégicos y Seguridad Internacional

Fire on the water: China, America and the future of the Pacific

Insurgency and Counterinsurgency in modern war

Quienes analizan el futuro del conflicto en el siglo XXI, suelen prestar poca atención al rostro que tendrán los enfrentamientos navales en las décadas por venir, enfocándose con mayor interés en los dominios terrestre, aéreo y, de manera cada vez más constante, en el dominio cibernético.

De hecho, pareciera existir una creencia generalizada en el sentido de que el empleo del poder naval será cada vez menos importante, como si se tratase de una práctica del pasado que palidece frente al uso de otras fuerzas.

En la medida en que el mundo está cada vez más conectado -consideran algunos pensadores- y dado que el comercio global depende casi en su totalidad de las Vías Marítimas de Comunicación (Sea Lines of Communications, SLOCs), existen muy pocos incentivos para que los países se enfrasquen en conflictos navales: de hacerlo, estarían afectando el sistema económico internacional, es decir, a ellos mismos.

Sin embargo, la realidad es completamente opuesta: precisamente debido a que las Vías Marítimas de Comunicación son el centro de gravedad del comercio mundial, cualquier disrupción de éstas -aunque sea momentánea- se antoja como un objetivo militar plausible tanto de actores estatales como no estatales.

Por lo anterior, analizar el futuro del conflicto naval debe ser materia obligada dentro del espectro más general de los estudios estratégicos, no únicamente en naciones rivereñas o con intereses políticos en el entorno marítimo, sino en cualquier nación responsable que se asuma como parte de un sistema económico global interdependiente.

Pero ¿cómo puede dilucidarse el futuro del conflicto naval?, ¿qué papel jugarán los sistemas de anti-acceso / negación de área (A2/AD) cada vez más avanzados?, ¿qué importancia habremos de asignar a las crecientes amenazas asimétricas en el entorno marítimo?

Ante estos cuestionamientos, Tim Benbow (King’s College London; Corbett Centre for Maritime Policy Studies, UK Command and Staff College) ofrece un marco analítico sumamente interesante y útil, al menos para abordar la pregunta más estratégica ¿seguirá siendo el conflicto naval tan relevante como lo ha sido hasta ahora?

El autor considera un marco conceptual basado en dos grandes variables: por un lado, el contexto estratégico internacional y el papel de los Estados Nación; por el otro, estudia el papel del cambio tecnológico y su impacto real en el devenir del poder naval del futuro.

 Contexto internacional y Estados Nación

Con relación al primer elemento de análisis, Benbow considera que el conflicto naval debe entenderse como parte del contexto estratégico de las relaciones internacionales, donde el Estado Nación seguirá jugando un papel preponderante, más allá de los actores no estatales (100% realpolitik).

“Algunos analistas consideran que el uso del poder militar -y dentro de éste el poder naval- es cada vez menos importante en el escenario mundial. Sin embargo, el Estado Nación es la piedra angular de dicho sistema, siendo notablemente resiliente. No es únicamente el actor más importante, sino que, en muchos casos, los actores no estatales -como ONG o empresas trasnacionales- son en realidad agentes del propio Estado.”

De hecho, continua el autor, el sistema internacional seguirá orbitando alrededor de los designios e intereses -a veces contrapuestos- de Estados Nación ya consolidados y otras naciones emergentes que disputan un rol más activo en dicho sistema (léase China, India, Corea del Sur o Turquía).

Por ello, pensar que los conflictos navales son cosa del pasado es ciertamente erróneo: si el sistema internacional continuará regido por la competencia entre Estados Nación, el uso del poder naval seguirá siendo tan estratégico como lo ha sido siempre.

Después de todo, como señaló Julian S. Corbett hace más de 100 años, las fuerzas navales son meras expresiones materiales de la estrategia política de los Estados Nación (gran estrategia) y eso no tiene por qué cambiar en el futuro venidero.

 

Cambio tecnológico (sobreestimación)

Con relación al segundo elemento de análisis de Benbow -el cambio tecnológico- el autor critica a quienes argumentan que el incremento en el alcance, efectividad y poder de fuego de submarinos, aviones basados en tierra y misiles antibuque eliminan la posibilidad de acción de las flotas navales, con su consecuente inutilización.

Para Benbow, si bien es cierto que la globalización ha permitido que más y más naciones se hagan de tecnología moderna, capaz de poner en jaque hasta los más avanzados sistemas navales, lo cierto es que dichos avances tecnológicos suelen ser profundamente sobrevalorados.

Por otro lado, continua el autor, es común que los analistas cometan el error de centrarse únicamente en el último espectro del combate, obviando todo el proceso previo necesario para que un sistema de armas pueda ser efectivo.

“Se comente el error de considerar sólo la última fase de un ataque, por ejemplo, para que un misil antibuque [por muy avanzado que sea] pueda dar en el blanco, el navío debe ser primeramente localizado, después, el misil debe ser transportado por una plataforma aérea desde tierra que ha de acercarse al objetivo sin ser detectada o derribada; finalmente, el misil debe superar las contramedidas del buque para que pueda tener algún tipo de éxito. Cada fase del encuentro [engagement] es mucho más compleja de lo que los analistas imaginan, lo que los hace simplificar todo…”

En pocas palabras -dice Benbow- una cosa es que una nación como China pueda tener avanzados sistemas de anti-acceso / negación de área, pero otra muy distinta es que dichos sistemas puedan detener la totalidad de una fuerza naval moderna.

“Así como la tecnología avanza en cuanto a sistemas antibuque se refiere, lo mismo sucede con los sistemas ofensivos y defensivos de los propios buques,” dice el autor.

En todo caso, como señala el Capitán Wayne Hughes y el Contralmirante Girrier en su obra magistral “Fleet tactics and naval operations” (probablemente uno de los libros de cabecera de cualquier analista naval) los avances tecnológicos son verdaderamente importantes cuando determinan el resultado de una guerra, por lo que deben ser ponderados en su justa dimensión táctica, operacional y estratégica.

 

Consideraciones finales

En resumen, antes de evaluar la naturaleza de los conflictos navales del futuro, es importante que los analistas -civiles y militares por igual- no pierdan de vista las dos variables estratégicas que propone Benbow:

 

  1. Los Estados Nación seguirán utilizando sus fuerzas navales para garantizar sus estrategias políticas (sobretodo en el marco de un comercio global interdependiente).
  2. El cambio tecnológico será relevante, pero nunca deberá sobrestimarse al grado de pensar que éste eliminará por completo la vigencia del poder naval.

 

Con este marco analítico, enmarcado en una visión realista de las relaciones internacionales y del poder, será un poco menos subjetivo definir la naturaleza de las amenazas marítimas y, con ello, de la estrategia marítima y naval de los países rumbo al siglo XXI.

2 comments on “El futuro del conflicto naval: consideraciones analíticas

  1. rllak says:

    Muy interesante. Me gustaría complementar haciendo referencia al espacio exterior como un nuevo campo de batalla que veremos en la segunda mitad del siglo (adicional a los espacios terrestres, áereos y cibernéticos) y considero que, por experiencia y vocación, serán las armadas de guerra (mas que los ejercitos de tierra) las adecuadas para influir en las doctrinas y operaciones relacionadas con ese nuevo campo de batalla. Es decir, el espacio exterior como un nuevo océano.

  2. rllak says:

    Muy interesante. Me hizo reflexionar sobre el espacio exterior como un nuevo campo de batalla que empezaremos a ver en la segunda mitad del siglo. No me refiero a guerras de película de ciencia ficción sino a la capacidad tecnológica que habrá para poner satélites armados con misiles que tengan a sus objetivos tanto en tierra, mar o aire; naves que tengan como misión destruir satélites del enemigo, etc. Considero que, tanto por experiencia como por vocación, las marinas de guerra son las que se podrán adaptar a ese nuevo medio de forma natural, influyendo en las doctrinas, estratégias y tácticas relativas al espacio.

Leave a Reply
Your email address will not be published. Required fields are marked *

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: