Cuando veo el mar, veo el futuro.

En las próximas semanas, la Secretaría de Marina Armada de México habrá de publicar su Programa Sectorial 2019-2024, de acuerdo con la tradición que marca el planeamiento gubernamental federal.

Cabe mencionar que los programas sectoriales deben estar alineados al Plan Nacional de Desarrollo que, al principio de cada administración, delinea los principales objetivos que guiarán el accionar del gobierno.

Pero hay un problema serio, pues el Plan Nacional de Desarrollo no dice absolutamente nada de la importancia del mar para el presente y futuro de México, de tal suerte que el Programa Sectorial de Marina tendrá que encontrar su propia justificación estratégica, lo que implica riesgos y oportunidades, dependiendo de cómo se aborde el reto.

El mayor riesgo se encuentra en el nivel político-estratégico, ese difícil pero vital eslabón entre la conducción política de la defensa y el accionar de la institución. En este sentido, será sumamente difícil para los mandos en la Marina definir un proyecto específico cuando no existe una línea -aunque sea general- por parte de la Presidencia de la República en materia marítima y naval.

Lo anterior puede generar un documento potencialmente abstracto, más enfocado en los fines ulteriores, pero sin definir con claridad los procedimientos y los medios para alcanzarlos.

Pero es precisamente ahí donde la Armada puede encontrar un espacio de innovación propio, marcando -nuevamente- una tendencia disruptiva como ya lo ha hecho en otros momentos de la historia.

Dado que el Plan Nacional de Desarrollo es un esbozo de ideas abstractas excesivamente general, de pronto el Programa Sectorial de Marina tiene mayor libertad para determinar rumbo, fines, procedimientos y medios puntuales. Es decir, aprovechar la oportunidad para crear en un verdadero documento de estrategia en el más amplio sentido de la palabra.

En diversas conversaciones con miembros del estamento de defensa en México, se perciben algunas ideas que pudieran apuntar en este sentido.

Con ánimo de propuesta, intentaré resumir algunas de ellas:

  1. No es posible que un país como México, con más de 3 millones de kilómetros cuadrados de Zona Económica Exclusiva y 11 mil kilómetros de costas en los dos principales océanos del mundo, no tenga todavía una Política Marítima de EstadoEn este sentido, el Programa Sectorial de Marina pudiera ser la punta de lanza de dicha política, sentando las bases para una discusión al más alto nivel en la materia, con la eventual incorporación del resto de los actores involucrados con el desarrollo marítimo nacional. Un objetivo puntual, además de dicha política, sería la consolidación de un Consejo Marítimo Nacional que le diera sustento en el largo plazo.
  2. El Programa Sectorial debería dar continuidad al proceso de evolución doctrinal que experimenta la Marina desde principios de los años 1980s, que apunta hacia un modelo naval posmoderno con capacidades balanceadas entre seguridad marítima, defensa exterior y diplomacia naval. Por “capacidades balanceadas” se entiende [de acuerdo con el concepto desarrollado por autores como Ian Speller o Geoffrey Till] a la armonización de medios para la consecución de las misiones encomendadas. Es decir, contar con los recursos tecnológicos, humanos y materiales a la altura de lo que la Constitución demanda de nuestra Armada. Ni más ni menos.
  3. Definir a la industria de construcción naval como un eje estratégico de desarrollo nacional, con metas realistas, pero a la vez innovadoras. En este sentido, hace algunos días tuve la oportunidad de platicar con el Vicepresidente para América Latina de NAVAL Group, y tanto el astillero francés como muchos otros en Europa ven a México como un potencial socio en materia de construcción naval, tanto por su ubicación estratégica, costos competitivos como mano de obra especializada. ¿Por qué no impulsar alianzas estratégicas con visión de negocio, entre los Astilleros de Marina y empresas globales, enfocadas en el creciente mercado de patrullas oceánicas y costeras en la región? Hace algunos años, algunas armadas centroamericanas manifestaron interés en nuestros buques Clase Oaxaca, y el interés sigue ahí, por cierto.
  4. Fortalecer a la Secretaría de Marina como Autoridad Marítima Nacional, un proceso de carácter estratégico iniciado en la anterior administración, pero que requiere de un apoyo decidido para cumplir a cabalidad con su propósito. La creación de una sección o subsección de operaciones rivereñas, dentro del Estado Mayor General, pudiera apuntar en dicha dirección.
  5. Apoyar de manera decidida el desarrollo de tecnología propia, a través del INIDETAM y, por qué no, de alianzas con el sector privado nacional e internacional. Proyectos como el misil naval, la red de sonoboyas, el sonar de profundidad variable, los radares 3D, sistemas de dirección de tiro, entre otros; deben ser considerados como medios y no como fines: son en realidad catalizadores de economías de escala que bien pudieran ampliarse con el apoyo de otras instituciones tanto gubernamentales como privadas.
  6. Continuar e incrementar la participación de la Armada de México en ejercicios internacionales, así como ampliar los intercambios académicos con instituciones navales de alto nivel, tanto en México como el extranjero.

En fin, la lista de ideas específicas pudiera continuar (no se menciona, por ejemplo, la necesidad de sustituir equipo de la Infantería de Marina a nivel de las dos Fuerzas Navales), pero lo verdaderamente importante tiene que ver con la oportunidad de evolucionar el Programa Sectorial a un ejercicio de carácter político-estratégico más innovador, independientemente de lo que marque o no el Plan Nacional de Desarrollo.

Sigo pensando que, contrario a una visión fatalista que suele privar en medio de la coyuntura política, la Armada tiene frente a sí una gran oportunidad histórica.

Reconozco, sin embargo, que la conducción política de la defensa en las actuales circunstancias demanda de una paciencia estratégica igualmente compleja.

Pero como un buen amigo Almirante alguna vez me dijo, “nosotros vamos y venimos, pero el mar siempre estará ahí”.

Entre la paciencia estratégica y la audacia, la Armada bien pudiera dar un ejemplo nuevamente de innovación y pensamiento a futuro.

El México del futuro lo necesita.

 

Imagen destacada: NOAA

4 thoughts on “Programa Sectorial de Marina: ¿quo vadis?

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